Palabras de Pan, el cuento colaborativo.

El Día del Libro 2015, lo celebramos con La Tienda de las Palabras en El Almacén del Pan, un encantador lugar del barrio de las letras de Madrid en el que el aroma del café y pan recién horneado se funde con el olor de los libros. Allí convocamos a nuestros autores para un encuentro en el que festejar nuestra pasión por escribir, y realizar un experimento colaborativo con los asistentes. Pedimos al amable público que nos escribieran una frase que les inspirara el pan y las letras, y con ellas hemos creado el siguiente cuento.

 

Palabras de Pan.

“Desmigaba con aire ausente un trozo de pan, con lentitud el mantel de hule barato se llenó de trocitos, de recuerdos y nostalgias. Pasó la mañana sentada, llegó tarde y anocheciendo se levantó, recogió las migas de pan, sus recuerdos y nostalgias y sus manos llenaron. El pan es como la música. Alimento de nuestra tierra, alimento de los dioses, alimento madre de la vida, solamente pan. Pan tostadito y crujiente, recién hecho, cuántos recueros felices despierta en mí su olor.

Cada día cuando pasaba por delante del obrador, revivía una infancia feliz llena de olores tan carismáticos como el del pan recién hecho en el horno de leña de mi tía Enriqueta. Qué admiración provocaba en mí la sola visión del tarro de caramelos y el olor de los pasteles recién horneados mientras que la mano de mi madre me aseguraba a su lado. This bakery is the best in Spain.

Momentos, vivencias, olores, sabores, un poco de vida… en definitiva, compartir pan. El secreto está en la masa. Relaciones compartidas al rededor de la cesta del pan. Las migas del pan en las sábanas, arañaban la piel de los amantes. mientras el encuentro amoroso se hacía interminable. A ella le gustaban de chocolate, iba todos los días a la misma hora, nunca fallaba. Él siempre la observaba atentamente y veía cómo comía pedacito a pedacito. Hambre primigenia, como sacia, pasa. Contigo, pan y cebolla. Bien horneado y tierno como un buen amanecer.

Entre las migas del pan, se esconde la memoria de lo que hemos sido y el futuro que nos aguarda. Me gustaría recordar cuantas barras de palabras y cuantos juegos de pan debo llevarme a casa. Yo recuerdo a mi madre. Se lo come con un plátano. Cada 23 de abril, acudía con una rosa a la tendera de Adela. El tintineo de la puerta al abrirse, provocaba además, toda una explosión de sensaciones. El crujido que hace sonreír al apetito.

En el fondo, todos sabemos que lo que de verdad le da la vida a un barrio son las panaderías. Con ese olor a pan recién horneado y ese infinito arsenal de bollería y confitería que hacen que sea la hora que sea, consiguen que te replantees la idea de comprarte otro croissant u otra tierna barra de pan. No quiero ser médico, ni ingeniero, quiero inventar una galleta de pan.

Tanto amasar los recuerdos para entrar en calor, tenía que pasar. Y vino con un pan debajo del brazo.”

 

Con la participación de: Teresa, Olally il Veccio, María Gracias Ramírez, Amaya Uscola, Marisu, María Suárez Puebla, Yolanda Alba, Elena, Carmen Rodríguez, @MimoCommunity, Carmen Rubio, Nacho Lorente, Fina García Pérez, Gustavo, Zoe, Mercedes Fernández Sánchez, Zunave Ramos, Jota y otr@s anónim@s hasta 30. ¡Muchas gracias!

 

Y gracias especiales a las compañeras de viaje, Carmen de El Almacén del Pan y Pita de La Tienda de las palabras.

 

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